LA FUENTE ESCONDIDA

 

I

Bajo el manto sutil de una llovizna suave
surge en el camino la fuente, musgo y piedra,
otrora plena en aguas ocultas de la tierra,
que afloran en manantial libre, sin llave.

II
Tras recorrer las grutas y cuevas milenarias,
el agua —cuna y origen de nueva vida—
brota en el sendero, limpia y renacida,
fluyendo entre raíces y sombras solitarias.

III
Semioculta en los pliegues de la naturaleza,
la fuente se disuelve, tímida y hundida,
camaleón de musgo, de sombra y de aspereza,
mientras la hierba avanza reclamando lo que olvida.

IV
Los zarzales abrazan sus muros oxidados,
borrando lentamente la huella de otras manos,
ocultando, celosos, las aguas desveladas
que un día calmaron la sed de los humanos.

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