El Valle de las Piedras Bailarinas
El Valle de las Piedras Bailarinas En La Zarza había un pinar al que los niños del pueblo iban muchas tardes. Les gustaba caminar entre los árboles, seguir senderos estrechos, escuchar a los pájaros y respirar aquel olor de resina, tierra tibia y agujas secas de pino. Una tarde de verano salieron juntos Clara, Leo, Vera, Bruno y Nora. Clara caminaba delante, porque siempre encontraba caminos escondidos. Leo miraba el suelo para descubrir huellas, piedras curiosas y senderos seguros. Vera llevaba una libreta pequeña donde dibujaba las cosas que le llamaban la atención. Bruno se fijaba en las luces, las sombras y las formas que hacían las ramas. Y Nora, la más pequeña, lo miraba todo con ojos de asombro. Caminaron un buen rato. El sol empezaba a bajar y el pinar estaba tranquilo. De pronto, el sendero se abrió. Delante de ellos apareció un pequeño valle escondido. Los cinco se quedaron quietos. Había piedras redondas, lisas y plateadas. Algunas parecían apiladas unas sobre otras co...