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Mostrando entradas de julio, 2026

LAS CALLES MALAGAS

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  Las primeras casas de los mineros La leyenda de las calles Málagas, el primer barrio minero Hace mucho tiempo, cuando La Zarza empezaba a crecer al calor de la mina, llegaron hombres y mujeres   de muchos lugares buscando trabajo. Eran mineros. Con sus manos y con mucha fuerza, sacaban de la tierra el mineral que después viajaba a lugares muy lejanos. Pero aquellos hombres, al terminar sus duras jornadas, necesitaban un lugar donde descansar. Y el Pinar, que todo lo ve y todo lo escucha, supo que había llegado el momento de ayudar. ❧   ❧   ❧ Cuenta la leyenda que, una noche, los Minicantos se reunieron entre los pinos. —Los mineros necesitan un hogar —dijo el más pequeño de todos. —Entonces se lo daremos —respondieron los demás. Y aquella noche, piedra a piedra, los Minicantos ayudaron a trazar el camino de las primeras calles del barrio minero. Al amanecer, los obreros empezaron a construir once pequeñas casas. Eran humildes, con paredes senci...

El fuego presentido

  El fuego presentido Antes de que ardan los campos, antes de que nazcan la llama, la tierra ya nos avisa, manda señales, reclama. Los pastos crecen sin miedo, esperando su desbroce; la maleza abraza el monte, sin nadie que la controle. La calima cubre el cielo, dibuja grises de sombras; el calor se vuelve eterno, secando raíces y hojas. Y luego llega el hombre: el interés, la venganza, el descuido, la imprudencia… la chispa que todo alcanza. Y todo comienza. Comienza el fuego, las llamas, el humo, que todo lo borra, los gritos, el miedo, la rabia. Y acaba la calma. Se rompe el silencio a gritos, arden los sueños despiertos, arden los pastos y montes, arde la memoria de un pueblo. Pero el fuego no es traidor, manda señales de aviso; señales que no escuchamos, señales que desoímos. Porque antes de la quema, antes del dolor y el miedo, el monte pide cuidado, Nos pide que lo cuidemos Protejamos nuestros campos, Hagamos por mer...

GIRASOLES DE PAZ

  *Girasoles de paz* Que donde hubo tanques, vuelvan a florecer los girasoles. Donde aullaban las sirenas, vuelvan a sonar las campanas. Donde hubo ruinas, renazca la esperanza. Donde hubo lágrimas, vuelva la sonrisa, y bailes y cánticos de paz. Y donde la guerra sembró dolor, que la tierra recoja la  cosecha de la vida. Que renazcan los girasoles. Girasoles de paz.

LA NOCHE EN LA QUE LUMI Y LOS MINICANTOS ILUMINARON LA VELADA

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✨ La noche en que Lumi iluminó la Velada de La Zarza ✨ En La Zarza-Perrunal hay una pequeña isla rodeada de agua. Se llama la Isla de los Minicantos. Está llena de piedrecitas redondas, lisas y de muchos colores. Son piedras llevadas por los Minicantos, que allí practican cómo hacer las torres de piedras bailarinas. Los niños del pueblo siempre juegan a buscarlas. Pero pocos saben que, cuando cae la noche, los Minicantos despiertan. 🌙 Abren sus ojitos. Estiran sus pequeñas piernas y corren a buscar más piedras. Y empiezan a reír bajito para que nadie los descubra. Porque los Minicantos son los guardianes de la alegría. 🏮 Una tarde de verano, todo el pueblo estaba preparando la Velada de La Zarza. Había farolillos de colores, música, mesas llenas de dulces, y los niños corrían de un lado a otro esperando que llegara la noche. Pero desde lo alto del Pinar, Gorka, el gigante gruñón, miraba enfadado. —¡Demasiadas risas! ¡Demasiada luz! —gruñó. Y decidió hacer una travesura. Esperó a que ...

EL CABEZO DE LOS SILOS: LA LEYENDA DE LA MONTAÑA ROJIZA

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EL CABEZO DE LOS SILOS La leyenda de la montaña rojiza En La Zarza-Perrunal, si miras bien hacia el horizonte, verás una montaña que no se parece a ninguna otra. Es rojiza. Brillante. Con franjas de colores que van del naranja al violeta, del blanco al marrón oscuro. Se llama el Cabezo de los Silos . Y a sus pies hay un lago. Un lago muy raro. Un lago de agua roja. Los niños que lo ven por primera vez siempre preguntan lo mismo: —¿Por qué la montaña es de ese color? —¿Por qué el agua es roja? Y los mayores sonríen de una manera extraña antes de empezar la historia. Hace muchísimos años, el Cabezo de los Silos era mucho más grande que ahora. Tan grande… que casi tocaba las nubes. Y algunas mañanas, cuando amanecía, parecía estar tan cerca del Sol que casi podían hablarse en secreto. Muy cerca de allí, entre los árboles del Pinar, vivía Gorka , el gigante gruñón. A Gorka no le gustaba el calor. Ni la luz brillante. Ni los largos días de verano. —¡El Sol mol...